Claves para un edificio saludable

Claves para un edificio saludable

En la actualidad resulta imperioso que el hombre moderno viva en espacios más saludables. En los últimos años, los científicos del mundo han visto con preocupación el aumento de los problemas climáticos que afectan de manera directa a las viviendas.

Por otro lado, también los materiales de fabricación resultan un peligro para la salud de las personas ya que con el tiempo, desprenden sustancias tóxicas que originan graves enfermedades.

En este sentido, cada espacio utilizado por las personas como residencia, debe cumplir ciertos estándares que contribuyan a la salud y el bienestar integral. Aquí te detallamos algunas claves para un edificio saludable.

Claves para un edificio saludable:

Equilibrio térmico

El ser humano es capaz de adaptarse a los distintos cambios de temperatura, que durante el día tienen lugar en su cuerpo. Sin embargo, cada persona representa un universo, teniendo en cuenta factores como la edad, metabolismo, la salud, el peso corporal, sexo, entre otros.

También inciden los factores externos como por ejemplo la alimentación o el tipo de trabajo que desempeñe en el día a día. Por todo lo anteriormente planteado, a la hora de llevar a cabo cualquier tipo de edificación hay que tener en cuenta los aspectos ambientales, que también condicionan. Para esto se deben tomar en consideración la temperatura, la humedad y la velocidad del aire.

Estos tres componentes están muy presentes a la hora de desarrollar cualquier proyecto arquitectónico. Desde hace algunos años se establecieron algunas normativas para regular la temperatura de algunos locales, sin embargo, para que los edificios modernos alcancen altos niveles de estabilidad térmica y así contribuir a un mejor control de la humedad y la velocidad del aire, será necesario la utilización e instalación de sistemas de ventilación natural.

 

Calidad del aire que respiramos

En el mundo de hoy, la calidad del aire que respiramos representa un verdadero reto. La propagación de fábricas, industrias y grandes áreas urbanizadas, trajo como resultado daños de toda índole, que todavía continúan afectando a la salud de las personas en todo el mundo.

Actualmente existen algunas reglamentaciones como por ejemplo el llamado Reglamento de Instalaciones Térmicas (RITE), el cual controla que las nuevas edificaciones cumplan con los parámetros de construcción, que en el pasado no se llevaron a cabo debidamente para brindar a las personas una mejor calidad de vida.

Por otro lado, las debidas instalaciones de climatización que ahora son puestas en marcha en muchos de los proyectos de edificación de edificios y viviendas, inciden de manera satisfactoria en la gestión de calidad para la mejoría del aire interior.

 

Materiales saludables

Los materiales empleados en la edificación de cualquier proyecto urbanístico, incide de manera directa en la salud y el bienestar integral de las personas que están destinadas a morar en su interior. 

La tendencia, es que un alto porcentaje de la población mundial muestra la preocupación por vivir en condiciones más óptimas y que vayan en consonancia con la preservación y cuidado del medio ambiente. Esta visión no sólo va enfocada al tipo de alimentación, sino también, a los materiales y productos que se emplean para la construcción, los cuales pueden causar efectos negativos en la salud como alergias, infecciones e incluso enfermedades autoinmunes o degenerativas.

Esto es debido a los tóxicos y sustancias químicas como el amianto que con el paso del tiempo se van desprendiendo, las cuales van directamente al aire y posteriormente a los seres humanos, provocando una serie de patologías, una de ellas, el cáncer. Otro material que puede ser altamente letal es el plomo ya que afecta a todo el sistema nervioso.

La propuesta para el futuro inmediato, es alcanzar un mejor uso de los recursos que se emplean para la construcción, tomando en cuenta aspectos como la valoración de residuos, la reutilización de los recursos o el empleo de tecnologías más modernas como la Low Tech.

 

Protección frente al ruido

El ruido puede transformarse en un elemento ambiental altamente contaminante. Esta contaminación acústica proveniente de los vehículos, las fábricas y otros sectores, se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza con el paso del tiempo, sobre todo, en las grandes ciudades y en los países industrializados. 

Trasladando esta problemática a las edificaciones, podemos encontrar dos fuentes distintas de ruido, la primera que viene del exterior como por ejemplo el tráfico y la segunda, provocada directamente por los residentes de estos espacios producto de las distintas actividades humanas o las propias instalaciones ya existentes en los lugares de residencias o de trabajo.

Una manera de protegerse de los ruidos, es la instalación de sistemas evolventes de las estructuras y así lograr que las viviendas puedan alcanzar un nivel de ruido tolerable. El aislamiento entre viviendas resulta crucial, para esto se podrá emplear un trasdosado fabricado de yeso laminado y que contenga en su interior lana mineral. 

Otra estrategia que puede implementarse, es la colocación de techos suspendidos o la construcción de suelos flotantes, que resultan ideales para lograr el aislamiento acústico y por ende, eliminar los problemas de ruido aéreo.

Es importante señalar que la meta es lograr que las edificaciones del futuro tengan niveles de comportamiento acústicos adecuados y esto será posible gracias a las normativas del CTE. Sin embargo, lo importante por ahora es buscar soluciones a las viviendas ya existentes con miras a mejorar la contaminación acústica que tanto daño provoca a la sociedad en general.

 

Buena iluminación

Una buena iluminación en cualquier recinto o vivienda no puede ser pasada por alto. En este sentido, El ojo del ser humano puede adaptarse con facilidad  a cualquier ambiente lumínico que exista a su alrededor, más aún, si la fuente originaria es la luz proveniente del sol.

Desde tiempos remotos, los lugares acondicionados para ser habitados gozaron de la iluminación natural. Tuvieron que transcurrir muchos siglos para que el hombre buscara otros mecanismos de confort, con los cuales pudiera mejorar sus condiciones de vida y uno de ellos fue el uso de la luz artificial.

Cuidar la salud de nuestros ojos resulta vital, sobre todo, en los actuales momentos donde las nuevas tecnologías como el ordenador y otras herramientas han causado graves problemas en el rendimiento visual de las personas.

Una excelente manera de potenciar la luz natural en las viviendas, es la puesta en marcha de dispositivos que controlan los ciclos vitales durante los procesos de sueño o vigilia.

Actualmente no existe ningún tipo de legislación encargada de regular las condiciones o niveles de luminosidad de los espacios residenciales. A pesar de ello, si existe la Norma UNE 12464-1, la cual establece que deben existir condiciones lumínicas tanto en los lugares de trabajo, hospitales y quirófanos o en las bibliotecas públicas.

Existen algunos parámetros a tener en cuenta para mantener una buena salud visual. Aspectos como el nivel de iluminación, el brillo fotométrico o también llamado luminancia y el rendimiento del color deben considerarse valores ambientales para mantener una visión óptima, que deben estar incorporados en los distintos espacios y que representan salubridad y calidad de vida para las personas. 

 

Accesibilidad

Las viviendas son recintos pensados para que las personas habiten en ellas. Son espacios cerrados, construidos con ciertas características donde sus habitantes puedan sentir protección, intimidad, seguridad y confort. Todo esto, conformado por el núcleo familiar, donde se comparten y disfrutan una serie de actividades cotidianas.

Tener derecho a la accesibilidad dentro de cualquier vivienda, pasa por disfrutar de servicios básicos como el agua, la electricidad, la calefacción o el gas. Sin embargo, existen otros aspectos a tener en cuenta dentro de cualquier espacio habitable concerniente a la manera como se estructuran los distintos ambientes y las dotaciones que se incorporarán.

Cada persona o familia tendrá sus propias necesidades, así como el deseo de habitar su casa soñada, la cual dispondrá de áreas para la convivencia, para el descanso, para la alimentación, para el aseo personal  o para el esparcimiento. De allí la importancia de conocer los gustos, preferencias y requerimientos de los residentes del inmueble. 

En este sentido, la palabra accesibilidad tendrá una verdadera connotación a la hora de realizar cualquier proyecto de edificación. Lograr construir una vivienda accesible implica alcanzar un estándar de construcción que sea seguro y funcional para todos los residentes, aunque en la mayoría de los casos, esto no se aplica para las personas con algún tipo de discapacidad.

Una vivienda accesible debe gozar de espacios que sean funcionales para todos, incluyendo familiares con algún tipo de limitación física o tal vez para personas de edad avanzada, que pueda ser capaces de alcanzar cierto grado de autonomía.

Lo primero a tener en cuenta son los lugares elegidos para la entrada y salida de las personas. Deberán diseñarse considerando las proporciones de la puerta de entrada, colocando dispositivos que permitan el fácil acceso al interior o exterior, rampas en caso de ser necesarias y por supuesto, no debe faltar el ascensor.

Áreas cono la cocina, las habitaciones y los baños deben estar distribuidos y diseñados para que puedan hacer uso de ellos, sin tener que necesitar la ayuda de terceras personas. Por otro lado, el mobiliario también debe estar dispuesto de una manera que no obstaculice el paso o en último caso, que vayan a ser los causantes de algún tipo de accidente.

Así mismo, los materiales empleados tanto para los suelos, paredes y ventanas, deben proteger contra caídas, falsos reflejos y así minimizar cualquier tipo de riesgo, en especial para los niños, los discapacitados y los adultos mayores.

 

Calidad del agua que bebemos

El agua es el principal recurso para la vida. Sin este vital líquido, difícilmente la especie humana podría sobrevivir en el planeta. Cuidar la calidad del agua que bebemos, es cuidar el estado de salud, ya que nuestro cuerpo está compuesto en un gran porcentaje de esta sustancia que ayudan a la limpieza de nuestros órganos y a la regeneración constante de nuestras células.

El agua que utilizamos para el consumo necesariamente debe ser potable. Con esto se busca que la población mundial no corra el riesgo de padecer enfermedades y bajen los altos índices de mortalidad debido a esta causa.

En España existe una ley encargada de regular el uso del agua potable para el consumo diario, donde establece que la misma debe ser limpia y salubre, una vez que se ha logrado eliminar cualquier tipo de microorganismos o sustancias químicas que pueda incidir en la salud integral de los ciudadanos de ese país.

La salud debe ser integral y de no existir una buena calidad de agua para el consumo, no será posible alcanzar este objetivo. Para los residentes de cualquier complejo urbanístico, el agua debe representar una fuente de vida.

De acuerdo a un estudio llevado a cabo en el 2016 por el Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC) se pudo comprobar que el 96% de las aguas alcanzan los criterios y variables exigidas en cuanto al control del agua en España, lo que significa que la calidad de este vital líquido está garantizada para todos los consumidores.

 

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1 comentario en «Claves para un edificio saludable»

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