Casa Pasiva es Salud Pasiva

Casa Pasiva es Salud Pasiva

Passivhaus es un estándar de construcción que nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida y nuestra salud, permitiéndonos comprender que Casa Pasiva es Salud Pasiva.

Comencemos reconociendo que las pandemias a lo largo de la historia, nos han hecho conscientes de que la forma en que construimos nuestras viviendas y ciudades, pueden protegernos o enfermarnos

Así tenemos que los alcantarillados de Central Park en New York y en Londres se construyeron para mitigar los brotes de cólera. De la misma forma, la tuberculosis llevó a la construcción de edificaciones con acceso a luz natural, jardines y grandes ventanales que permitieran circular el aire fresco.

Por lo tanto, ante la emergencia del COVID-19, debemos preguntarnos qué métodos constructivos podemos usar para protegernos, considerando que se producen en promedio 3 pandemias de influenza cada siglo. 

 

¿Puede el Passivhaus ayudarnos en esta tarea?

Comencemos por conocer cómo nuestras viviendas pueden enfermarnos.

 

El Síndrome del Edificio Enfermo

Definido por la OMS en la década de los ochenta, el síndrome del edificio enfermo incluye problemas respiratorios, así como alergia en ojos, nariz, garganta… cefalea, entre otros. 

Afecta por lo menos al 20% de los trabajadores en edificios de oficinas que tienen una mala calidad de aire interior

Para evitarlo, se debe considerar el diseño del edificio y su mantenimiento, haciendo hincapié en el uso de sistemas de ventilación eficientes que permitan controlar la calidad del aire. También se debe considerar la calidad del mobiliario y los materiales.

De igual forma, se recomienda mantener una humedad relativa de 30% a 50% y una temperatura entre los 21° y los 24 °C. 

 

La Humedad Relativa y la propagación del COVID-19

Como es bien conocido, el coronavirus se transmite a través de microgotas o aerosoles que emitimos al estornudar, toser, gritar, e incluso cuando hablamos, respiramos y cantamos. Y estas microgotas pueden ser transportadas por el aire a grandes distancias. 

Asimismo, la humedad relativa se refiere a la cantidad de vapor de agua contenida en el aire. Cuando hay frío la humedad relativa desciende y cuando hay calor aumenta, en ambos casos, esto puede causar molestias y enfermedades en las personas. 

En este sentido, se sabe que el aire seco y frío facilita que las enfermedades respiratorias se propaguen. De hecho, se comprobó que en las comunidades de China donde el COVID-19 se expandió de forma agresiva, había una humedad relativa baja en interiores. 

Además, cuando el aire es muy seco, las microgotas se evaporan y el virus tiene más oportunidades de sobrevivir en el aire, viajar más lejos e infectar a más personas

De igual manera, el aire acondicionado que es el sistema de climatización más utilizado en los climas cálidos, también reduce el vapor de agua presente en el aire

En consecuencia, una humedad relativa baja tiene un doble efecto en nuestra salud, ya que perjudica nuestro sistema inmune y a la vez facilita la supervivencia del virus y su transmisión.

Por lo tanto, para lograr que un ambiente sea cómodo y saludable, la humedad relativa ideal debe mantenerse entre 50% y 60%, aunque se considera aceptable entre 40% y 70%. 

 

¿Cómo debe ser la ventilación de una edificación para prevenir el COVID-19?

La Sociedad Norteamericana de Ingenieros especialistas en refrigeración, aire acondicionado y calefacción (ASHRAE) formuló algunas modificaciones que se pueden aplicar en los sistemas de climatización para protegernos de aerosoles infecciosos.

Las estrategias para los edificios no sanitarios incluye la filtración del aire que ingresa del exterior, además del establecimiento de una temperatura y humedad relativa ideales. 

De hecho, recomiendan el uso de filtros MERV-13 o superior, que permiten atrapar partículas finas de estornudos y una enorme cantidad de bacterias.

Además, se debe aumentar los caudales de aire exterior que ingresan al edificio y garantizar la expulsión del aire interior, manteniendo encendida el sistema mecánico el mayor tiempo posible.

 

Casa Pasiva es Salud Pasiva

En los sistemas de construcción tradicionales es muy costoso y difícil mantener la calidad del aire, con niveles de humedad relativa óptimos. Por eso, debemos buscar opciones que nos permitan implementar las recomendaciones de la ASHRAE.

La solución la encontramos en el estándar Passivhaus, un sistema constructivo alemán para casas pasivas que permite crear edificaciones con un ahorro energético hasta del 90%. 

Para lograrlo, utiliza criterios de diseño bioclimático, una adecuada envolvente térmica, altos niveles de estanqueidad y un avanzado sistema de ventilación que permite garantizar una excelente calidad de aire interior

La certificación Passivhaus, establece como mínimo la incorporación de dos filtros: F7 y G4, en su sistema de ventilación mecánica. Además del  control de los caudales de aire según el uso de cada estancia su volumen de aire, y tipo de utilización.  Esta instalación deberá estar diseñada para permanecer encendido todo el tiempo, y por tanto, garantizar la renovación del aire interior las 24 horas del día.

Este sistema garantiza una temperatura y humedad relativa idea, para garantizar el confort y un ambiente saludable.

En conclusión, el estándar Passivhaus cumple con todas las recomendaciones necesarias para tener edificios que nos protegerán del COVID-19 y de otras enfermedades parecidas.

Y lo mejor, es que este sistema constructivo de casas pasivas nos permite obtener edificios sanos, que mejoran nuestra salud y nuestra calidad de vida, mientras protegemos el planeta.

 

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